Me importa una mierda lo que el resto diga, que se alegren o que me envidien por todo lo que consiga, mi única enemiga es esta mente rota desde crío, abre puertas prohibidas empujandome al vacío, sonrío por compromiso y casi no veo a los míos, mi familia, la gente que más me quiso, con mi rap estoy de luto, no disfruto, es mi veneno, ver que escriba lo que escriba pienso que no soy tan bueno.
Y si pierdo confianza atado a las circunstancias, vago igual que un zombi, temores nunca los vencí, y con Dios mantuve un pacto demasiado triste, el jamás habla conmigo y yo no digo que él no existe, perdiste el norte, yo lo perdí al jugar con miedo, al sentir nervios traicineros, tensando mis dedos, puedo soportarlo, quise esquivarlo, y nada cambia, ahora mi corazón es como un invierno en Finlandia, no queda rabia sólo pena, una gangrena que mis penas pudre, pieza perdida del puzzle, que nació un 1 de octubre y desde entonces vive condenada y loca, rosa espinada, sangra quien la toca.
Quise compañía y obtuve un monólogo, quise un final féliz y me quedé en el prólogo, la droga es el peor psicólogo, nunca curó mi ahogo, sólo quiero correr a otro horizonte y estar solo.
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