Pues ahora, como todo lo que habíamos pasado, se ha convertido en una burda mentira. Me he dado cuenta de que puedo vivir sin ti, que no dependo tanto de ti...¿Qué digo? ¡Ya no dependo absolutamente nada!
He pasado mil veces por esta situación. ¿No me quieres, y ni siquiera quieres que seamos amigos? Muy bien, lo que tú quieras. Pero ¡eh! eso sí, después no vengas como todos intentando buscarme, porque créeme que ya no servirá para nada.
O una pulsera de muñeca...
Sabes por donde voy, ¿o no?
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